La aviación es una de esas áreas de la tecnología que ha evolucionado con enorme rapidez. Hace apenas ciento quince años realizamos el primer vuelo, y hoy en día volar se ha vuelto algo completamente habitual. Basta pensar en todas esas aerolíneas de bajo coste y sus aviones. Pero esos modelos no aparecieron de la nada. Veamos brevemente cómo fue su evolución.
1. Ilya Muromets vs. Goliath
Este avión ruso fue diseñado expresamente como aeronave de pasajeros en 1913. Realizó su primer vuelo en 1914 y enseguida batió dos récords mundiales: el primero, por el número de pasajeros transportados (16); y el segundo, por la distancia más larga recorrida (1200 km en un vuelo de 14 horas desde San Petersburgo hasta Kiev). Sin embargo, fue rápidamente convertido en bombardero pesado durante la Primera Guerra Mundial. No volvió a operar como avión civil hasta 1921, aunque pronto se descubrió que su mantenimiento era complicado y fue retirado del servicio en 1922.
Curiosamente, el Farman F.60 Goliath tuvo un destino inverso: fue concebido originalmente como bombardero para la Gran Guerra, pero no llegó a participar en el conflicto. Su diseñador decidió entonces adaptarlo como avión de pasajeros, y en ese papel el Goliath destacó por su fiabilidad y aportó importantes avances a la aviación civil europea.
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2. Junkers F13
Los aviones suelen construirse lo más ligeros posible, ya que eso facilita el “vuelo”. A comienzos de la década de 1910, eso significaba usar madera y lona. Sin embargo, los pasajeros probablemente no se sentían tan cómodos viajando en esos ataúdes con motor como los pilotos de combate. Por suerte para ellos, la empresa alemana Junkers desarrolló pronto el Junkers F13.
El F13 fue el primer avión de transporte completamente metálico del mundo, un logro notable en sí mismo. También incorporaba alas de tipo cantiléver, es decir, con refuerzos internos invisibles desde el exterior, a diferencia de los enredos de cables que unían las alas de los biplanos. Estuvo en producción durante 13 años y se utilizó alrededor de 20, una cifra nada despreciable para una aeronave diseñada en una época en la que las innovaciones surgían casi a diario.
3. Douglas DC-3
Los primeros vuelos comerciales podían parecer lujosos, pero no eran realmente cómodos. Si ha leído nuestro artículo sobre los asistentes de vuelo, recordará que una parte de su trabajo consistía en gestionar los horarios de trenes, por si el avión tenía que aterrizar antes de llegar a su destino. El Douglas DC-3 puso fin a ese tipo de complicaciones.
El DC-3 hizo posible cruzar Estados Unidos de costa a costa en un solo avión. Era un modelo fiable, fácil de mantener, capaz de despegar desde pistas cortas y con buena autonomía. La industria de la aviación lo adoptó con entusiasmo, y los militares aún más. De las 16 000 unidades fabricadas, unas 10 000 fueron versiones de transporte militar utilizadas por Estados Unidos, Japón y la Unión Soviética.
4. Lockheed Constellation
¿Alguna vez se ha preguntado por qué las chaquetas de los pilotos —las conocidas “bomber jackets”— están hechas de cuero y forradas de piel? No, no era por un desprecio general hacia la vida animal. Son cálidas porque, incluso durante la Segunda Guerra Mundial, muchas cabinas de los aviones no estaban presurizadas y quedaban expuestas al aire helado de gran altitud.
Y ahí entra en escena el Lockheed Constellation, el avión que superó al DC-3. Aunque no fue el primer modelo con cabina presurizada, sí fue el primero realmente importante. Gracias a ello, podía transportar pasajeros a mayor altitud —a menudo evitando completamente el mal tiempo— y además era rápido. Solo fue desplazado por la llegada de los aviones con motor a reacción.
5. De Havilland Comet
La Segunda Guerra Mundial marcó el comienzo de la era del motor a reacción, y era inevitable que esta tecnología llegara también a la aviación civil. Eso ocurrió con la introducción del De Havilland Comet en 1952, convirtiéndose en el primer avión comercial de motor a reacción del mundo.
Al principio, el Comet despertó grandes expectativas y destacaba por su diseño elegante con motores integrados en las alas. Sin embargo, apenas un año después de entrar en servicio, varios Comet sufrieron desintegraciones en pleno vuelo. Tras inmovilizar toda la flota, se descubrió un problema hasta entonces poco conocido: la fatiga del metal. Finalmente, el avión fue rediseñado y mejorado, pero su reputación no se recuperó del todo hasta 1958, con la llegada del Comet 4, que prestó servicio durante treinta años.
Después del inicio de la aviación a reacción, no hubo muchos avances tan revolucionarios. Es cierto que el Boeing 747 mantuvo durante 37 años el récord de capacidad de pasajeros, y que el 787 Dreamliner fue el primer avión comercial fabricado con materiales compuestos. Hoy en día, el progreso se centra sobre todo en perfeccionar los diseños ya existentes, en un contexto donde también surgen situaciones únicas como los vuelos “Cinderella” tras el Brexit (aunque a los ingenieros de motores no les guste oírlo) así como interrupciones masivas en temporadas clave (por ejemplo, casi 11.000 vuelos sufrirán interrupciones en Navidad).
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